Un equipo de científicos, con participación española, ha descubierto en Líbano los dientes de una nueva especie de roedor a la que han denominado Progonomys manolo. El pequeño mamífero, que vivió hace unos 11 millones de años, se convierte en la primera evidencia física de que la dispersión de los ratones de Asia a África se produjo a través de Oriente Próximo.

El equipo internacional de investigadores, en el que participa el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) de España, acaba de describir la especie Progonomys manolo, un roedor de la subfamilia Murinae cuyos fósiles son la primera prueba física que muestra cómo fue la dispersión inicial de los ratones desde Asia hacia África. La nueva especie, cuyo hallazgo se ha publicado en la revista Scientific Reports, se ha descrito gracias a las denticiones fósiles desenterradas en el Líbano entre 2013 y 2018.

Se piensa que la subfamilia Murinae, la mayor subfamilia de mamíferos que incluye a los ratones y ratas del Viejo Mundo, tuvieron su origen en Asia meridional hace unos 16 millones de años. Sin embargo, las posibles rutas y tiempo en el que se produjo la primera dispersión de estos animales ha sido una incógnita hasta ahora.

Los fósiles de P. manolo demuestran que este roedor vivió en el levante mediterráneo hace alrededor de 11 millones de años, lo que lo convierten en uno de los más antiguos representantes de su género fuera de Asia meridional, su área de origen. “Progonomys representa uno de los géneros más importantes en la historia de los roedores murinos, no solo por ser los primeros en adquirir la característica morfología dental del grupo, sino también por ser el ‘ratón’ más antiguo en salir de Asia meridional”, explica la investigadora del Centro Nacional para la Investigación Científica de Francia (CNRS, por sus siglas en francés), Raquel López Antoñanzas, que actualmente está en un permiso de estancia en el MNCN.

El hallazgo, que constituye el primer registro del género Progonomys en la península arábiga, pone de relieve la importancia del corredor levantino como cruce de caminos entre Eurasia y África y proporciona información adicional sobre la dispersión intercontinental más antigua de los Murinae. “Es importante seguir estudiando en la zona porque Oriente Medio continúa siendo una Terra incognita para los paleontólogos”, apunta López-Antoñanzas.