Durante siglos, las principales amenazas que llevaron a numerosas poblaciones de tortugas marinas al colapso fueron la captura dirigida de hembras adultas y el consumo de huevos en las zonas de reproducción. Desde mediados del siglo pasado, numerosos esfuerzos de protección y manejo han logrado detener estas amenazas y muchas poblaciones hoy muestran signos de recuperación.
No obstante, en las últimas décadas, han surgido nuevas problemáticas –como la degradación de sus hábitats por contaminación o la interacción con pesquerías– que afectan negativamente a las poblaciones de tortugas marinas tanto en sus zonas de reproducción como de alimentación.
Victoria González Carman es investigadora adjunta del CONICET Mar del Plata (Argentina), perteneciente al Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMYC, CONICET – UNMDP), y es parte del proyecto Ecología Pesquera del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP). Junto a sus colegas -Dra. Daniela Alemany (IIMYC, CONICET – UNMDP) y Téc. Ignacio M. Bruno (INIDEP)-, y en colaboración con otros grupos como la Fundación Mundo Marino, el Aquarium de Mar del Plata y el Centro de Rescate de Fauna Marina de Bahía Blanca, trabajan en pos de contribuir a la conservación y manejo de las tortugas marinas que utilizan las aguas de plataforma de nuestro país. Para ello, realizan el estudio de aspectos claves de su biología en relación a las problemáticas que enfrentan y a las actuales herramientas de manejo pesquero y protección de la biodiversidad implementadas en nuestro país.
En el mundo existen siete especies de tortugas marinas que habitan las aguas tropicales, subtropicales y templadas de los océanos Índico, Atlántico, Pacífico y el Mar Mediterráneo. Cuatro de estas especies están consideradas como en “peligro” o “en peligro crítico de extinción”, dos como “vulnerable” y una como “poco conocida” por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN).














