En el corazón de la selva, los encuentros entre grupos de gorilas occidentales de llanura son muy frecuentes y pacíficos. Su sociedad es modular y dinámica: existen fuertes vínculos entre algunos individuos, pero esto no impide la transferencia de individuos entre grupos. Esta sociabilidad y transferencia de individuos, asociada a una gran tolerancia entre los miembros de los grupos, pudo tener una gran ventaja evolutiva -fomentar el intercambio de información- pero también pudo conllevar un importante perjuicio: aumentar el impacto de epidemias de enfermedades infecciosas. Estas son las conclusiones de un estudio internacional con participación de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y de la Universidad de Barcelona (España), publicado en la revista Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences.

Los investigadores han seguido durante 5 años a tres grupos familiares habituados a la presencia de observadores humano, en la selva de Ngaga (República del Congo). Además, se han efectuado análisis genéticos a partir de muestras de heces de 120 gorilas recogidas durante cuatro meses en la misma zona, que han permitido obtener una visión de la estructura social y de las relaciones de parentesco entre los componentes de los distintos grupos.

 

Los resultados muestran que la movilidad entre grupos es muy notable. “Los jóvenes, a menudo, se encuentran fuera de sus familias y se integran temporalmente en grupos que no contienen parientes cercanos, un comportamiento que probablemente está asociado a la falta de infanticidio en esta especie”, señala Carles Vilà, investigador del CSIC en la Estación Biológica de Doñana