Unos astrónomos han observado, en torno a una estrella muy joven, el disco protoplanetario más grande de entre todos los conocidos.
La investigación la ha realizado un equipo encabezado por Kristina Monsch, del Centro para la Astrofísica (CfA), gestionado conjuntamente por la Universidad Harvard y el Instituto Smithsoniano; en Estados Unidos todas estas instituciones. Las observaciones se han hecho con el telescopio espacial Hubble, de las agencias espaciales estadounidense y europea (NASA y ESA, respectivamente).
Todos los sistemas planetarios se forman a partir de discos de gas y polvo en torno a estrellas jóvenes. Con el paso del tiempo, parte de la materia de este disco cae a la estrella, otra parte se dispersa y del resto se forman planetas.
Ubicado a unos 1000 años-luz de la Tierra, IRAS 23077+6707 abarca casi 40 veces el diámetro que nuestro sistema solar tiene hasta el borde exterior del Cinturón de Kuiper de cuerpos cometarios. Se calcula que la masa del disco protoplanetario es de entre 10 y 15 veces la de Júpiter, o sea, que posee suficiente materia prima para que de él se formen múltiples planetas gaseosos gigantes, además de planetas rocosos de masa más modesta.
Desde la perspectiva visual de la Tierra, este disco se ve casi de canto.














