Un nuevo estudio proporciona la evidencia más sólida hasta la fecha de que el cáncer es extremadamente inusual en las tortugas, un hallazgo que podría ofrecer pistas valiosas para prevenir o combatir el cáncer en los seres humanos.
Si bien los resultados de investigaciones anteriores ya hacían sospechar que el cáncer es poco común en las tortugas, el nuevo análisis muestra que solo alrededor del 1% de los individuos se ven afectados, un porcentaje muy inferior al que se da en los mamíferos o en las aves. Además, cuando aparece un tumor en una tortuga, casi nunca se propaga.
El estudio es obra de un equipo integrado, entre otros, por Scott Glaberman, de la Universidad de Birmingham, y Ylenia Chiari de la Universidad de Nottingham, en el Reino Unido ambas instituciones. Se contó además con la colaboración de diversos parques zoológicos.
Las tortugas son conocidas por su larga esperanza de vida, y muchas superan los cien años de edad. Por regla general, cuantos más años se vive, mayor es el riesgo de que aparezca el cáncer, ya que ello se traduce en más oportunidades para que algo salga mal en la maquinaria celular. Pero las tortugas parecen desafiar este patrón.














