Una asombrosa pareja de estrellas está integrada por una estrella normal y por otra de neutrones, de tipo púlsar, que se ha acercado tanto a la primera que ha comenzado a orbitar en su interior. Así se ha determinado en un estudio reciente.

 

Una estrella de neutrones es el núcleo ultracomprimido que queda tras la muerte de una estrella en una explosión del tipo conocido como supernova. Si el núcleo se comprime aún más, el objeto resultante ya no es una estrella de neutrones sino un agujero negro. La densidad de una estrella de neutrones es tan grande que en los átomos los electrones se “empotran” contra los protones dando lugar a neutrones. De ahí que a estos astros se les llame “estrellas de neutrones”. Las estrellas de neutrones típicamente tienen una rotación rapidísima; tanto que tardan menos de un segundo en dar una vuelta entera sobre sí mismas.

 

Un púlsar es una estrella de neutrones magnetizada que, mediante su rotación rapidísima barre el cosmos con pulsos regulares de radiación a través de dos rayos simétricos. Cuando la alineación con la Tierra es lo bastante buena, las emisiones del púlsar actúan como la luz de un faro, y el astro parece lanzar destellos rítmicos a medida que gira.