Se sabe, por investigaciones anteriores, que algunos hongos, líquenes, algas, así como diversos microorganismos y las esporas de algunos vegetales podrían sobrevivir en Marte a la intemperie, o si acaso tapados por un poco de tierra o piedras. Ahora, un nuevo estudio revela que otro ser vivo de la Tierra, un musgo, también podría vivir en Marte bajo esas mismas condiciones. Este es el primer hallazgo de este tipo sobre un vegetal entero.

 

La investigación la ha realizado un equipo integrado, entre otros, por Xiaoshuang Li, del Instituto de Ecología y Geografía de Sinkiang, dependiente de la Academia China de Ciencias, así como Daoyuan Zhang, Yuanming Zhang y Tingyun Kuang, de instituciones adscritas a dicha Academia de Ciencias.

 

El musgo en cuestión es de la especie Syntrichia caninervis, a la cual se la conoce popularmente como “musgo del desierto”.

 

Este organismo tiene una asombrosa capacidad de resistencia frente a cosas que matarían a la inmensa mayoría de seres vivos de nuestro mundo.

 

Y también posee algunas habilidades sorprendentes, entre las que destaca la de recolectar agua en el desierto. En un estudio de 2016, realizado por un equipo integrado, entre otros, por Yuanming Zhang, Nan Wu y Ye Tao, del Instituto de Ecología y Geografía de Sinkiang, así como Tadd Truscott, de la Universidad Estatal de Utah (USU), y Zhao Pan, de la Universidad Brigham Young, en Estados Unidos estas dos instituciones, se reveló la sorprendente maquinaria que permite a este musgo captar humedad del aire. Uno de los hallazgos más llamativos fue el modo en que el musgo utiliza sus hojas, no sus raíces, para recoger la humedad.

 

Unas estructuras de entre 0,5 y 2 milímetros de largo, parecidas a pelos y ubicadas en la punta de cada hoja, son capaces de captar agua en porciones de casi cualquier tamaño, desde moléculas a gotas de lluvia.

 

Cada una de esas estructuras está cubierta de surcos con tamaños micrométricos y hasta nanométricos, en los cuales el vapor de agua se condensa fácilmente. Los surcos tienen el tamaño y la forma adecuados para condensar las moléculas de agua directamente del aire húmedo y para atrapar las microscópicas gotas de niebla. A mayor escala, cada estructura también posee depósitos donde el agua, tanto la captada directamente como la condensada a partir de vapor, forma pequeñas gotitas. Cuando son lo bastante grandes, las gotitas se desplazan y se distribuyen.

 

El estudio donde se descubrieron esos y otros detalles, titulado “The upside-down water collection system of Syntrichia caninervis”, se publicó en la revista académica Nature Plants.