Los rayos, esos destellos de luz y sonido que iluminan el cielo durante una tormenta, han cautivado a la humanidad durante siglos.

 

El proceso que genera un rayo comienza con la formación de nubes de tormenta. Estas nubes están compuestas por pequeñas partículas de agua y hielo en constante movimiento, lo que genera una separación de cargas eléctricas. Las partículas de hielo adquieren una carga negativa, mientras que las partículas de agua en estado líquido adquieren una carga positiva. Esta separación de cargas crea un campo eléctrico intenso en el interior de la nube.

 

A medida que el campo eléctrico se vuelve más intenso, comienza a ocurrir un fenómeno conocido como ionización. Los átomos y las moléculas en la nube se rompen, liberando electrones y creando una cadena de partículas cargadas llamada líder descendente. Esta líder descendente busca el camino de menor resistencia hacia el suelo.

 

Mientras tanto, en el suelo, se forma un líder ascendente que se origina en objetos altos como edificios o árboles. Este líder ascendente también está compuesto por partículas cargadas y busca encontrar el camino más rápido hacia la líder descendente.