El nombre de “milpiés” ha sido tradicionalmente una exageración sobre las estructuras anatómicas parecidas a pies o patas que poseen los animales de esta clase, ya que las cifras reales en las especies conocidas siempre han sido inferiores a mil.

 

El descubrimiento del primer milpiés con más de 1.000 pies bate un récord ya que hasta ahora no se sabía de ningún milpiés con más de 750 pies.

 

El equipo de Paul Marek, del Instituto Politécnico de Virginia (Virginia Tech) en Estados Unidos, descubrió al milpiés a 60 metros bajo tierra en una perforación creada para la búsqueda de minerales en una zona minera de Australia.

 

El animal tiene 1.306 pies o patas ultracortas (más que cualquier otro animal) y pertenece a una nueva especie que ha sido bautizada como Eumillipes persephone.

 

Los autores del hallazgo midieron a cuatro miembros de la nueva especie y comprobaron que su cuerpo, tan largo que parece un hilo, consta de hasta 330 segmentos y mide hasta 0,95 milímetros de ancho y 95,7 milímetros de largo.

 

El Eumillipes persephone carece de ojos, tiene patas cortas y posee una cabeza en forma de cono con antenas y un pico.