Hace ya más de 20 años que ‘Wicked’ llegó a los escenarios. La adaptación en forma de musical de la popular novela de Gregory Maguire, que reescribe la historia de Oz y las brujas del Oeste y el Sur, se ha afianzado en todo este tiempo como una de las producciones más icónicas y rentables de Broadway y el West End de Londres. Y ahora, dos décadas más tarde, la historia de Elphaba y Glinda por fin llega a la gran pantalla.

Ha sido un camino (de baldosas amarillas) muy largo para que la película de ‘Wicked’ se materializase, pero la espera ha merecido la pena. Anunciada originalmente para 2019, el proyecto pasó por varias manos y se retrasó una y otra vez, con una pandemia y varias huelgas de Hollywood de por medio. Con Jon M. Chu (‘Crazy Rich Asians’) en la silla del director, la película finalmente se puso en marcha y, tras un largo y complejo rodaje que llevó a dividir la película en dos partes, aterriza en las salas con un claro y ambicioso propósito: convertirse en el mayor acontecimiento cinematográfico del año.