Vivir con lo esencial se ha convertido en una práctica que va más allá de una tendencia estética en la actualidad. Este método de vida, que fomenta la disminución de las posesiones a lo esencial, ha demostrado ser beneficioso para la salud mental.
Las personas que viven en hogares caóticos y desordenados tienen niveles más altos de cortisol, la hormona del estrés, según investigaciones publicadas en el Personality and Social Psychology Bulletin.
Este malestar físico no solo afecta la apariencia del hogar, sino que también contribuye a la ansiedad y el estrés persistentes. Un ambiente despejado y ordenado, por otro lado, puede producir una sensación de tranquilidad y bienestar.
Adicionalmente, investigaciones del Instituto de Neurociencia de la Universidad de Princeton indican que el desorden puede disminuir la productividad y aumentar la sobrecarga cognitiva al limitar la capacidad del cerebro para procesar y concentrarse.














