Los vampiros existen y en Italia hay al menos 2.000 de ellos. Viven entre nosotros y a veces incluso beben sangre, como en las antiguas leyendas, afirma Davide Santandrea, presidente de la asociación que los agrupa.
La ‘Lega italiana real vampires’, con sede en la ciudad de Meldola, en la provincia de Romagna, reúne a 2.000 de estos individuos de todas las regiones de Italia. Sin embargo, los seguidores de Drácula pueden ser muchos más, pero algunos de ellos prefieren quedarse a la sombra.
Sputnik habló con Santandrea, quien preside la Lega y contó que para ser un vampiro, lo principal es tener una fisiología específica.El síntoma más obvio puede ser una temperatura corporal por debajo de la normal, lo que implica una tendencia a llevar una vida activa durante la noche y también acostumbrar beber sangre para obtener energía vital. Sin embargo, el consumo de sangre es practicado por una minoría de estas personas, alrededor de 200 de los 2.000. Para este rito, son voluntarios los que proporcionan su sangre.
“Además, tratamos temas médicos, basados en estudios estadounidenses de vampiros. Ahí este fenómeno ha sido estudiado durante 30 años. No nos vemos como los vampiros que se muestran en las películas y en la televisión. No es una moda. No somos muertos ni inmortales y no dormimos en ataúdes, no le tememos al ajo ni al agua bendita. Somos personas, pero desde el punto de vista médico somos diferentes de otras personas”, explica Santandrea.
Además, algunos de estos vampiros reales poseen habilidades extrasensoriales, según afirma su representante, refiriéndose a la psicometría —la capacidad de ver y leer el pasado al tocar objetos y personas—. Debido a esta habilidad, algunos vampiros cooperan con la policía.
Desde el punto de vista médico, los vampiros reales no necesitan sangre en absoluto. Lo que necesitan es la energía vital. Debido a sus características y habilidades, consumen mucha más energía que una persona común.Santandrea añadió que ahora se está filmando una serie de televisión y una película sobre vampiros en Mendola, donde él interpreta al vampiro Horus, o sea, a sí mismo.
“En nuestras películas, los vampiros no se muestran como en las películas típicas. Aquí son como son en realidad. Esta será la primera serie de televisión sobre la vida cotidiana de los vampiros reales, que está lejos de los cementerios, los mordiscos en el cuello y otras fantasías cinematográficas. Los vampiros reales no son monstruos, son personas comunes”, destaca el líder de la asociación.














