Conversar y dar órdenes a un asistente de voz que parece hablarnos como si fuese una persona real es ahora parte de la vida cotidiana en bastantes familias. Algunos de los asistentes de voz más conocidos son Siri de Apple y Alexa de Amazon. Estudios recientes indican que a los niños pequeños de ambos sexos les encanta poder pedirle a esa pseudopersona cosas como que les reproduzca sus canciones favoritas o que les ponga en contacto telemático con su abuela. Pero, ¿afecta la interacción con Alexa, Siri u otros asistentes de voz a la forma en que los niños se comunican con las personas reales? Una investigación reciente ha buscado la respuesta a esa pregunta.

 

El equipo de Alexis Hiniker, de Universidad de Washington en la ciudad estadounidense de Seattle, hizo que un asistente de voz interactuase lo suficiente con 22 niños con edades comprendidas entre los 5 y los 10 años y les enseñase que cuando quisieran que hablase más rápido le dijeran una palabra clave, que no era ninguna de las que comúnmente se usan para decirle a alguien que se apresure.

 

A los niños les resultó fácil acostumbrarse a usar la palabra cuando el asistente de voz hablaba demasiado despacio.

 

Aunque la mayoría de los niños utilizaban la palabra clave también en las conversaciones con sus padres, lo hacían a modo de juego o broma, en torno a la idea de comportarse como un robot. Sin embargo, cuando el experimentador hablaba despacio a los niños, estos rara vez utilizaban la palabra clave, y a menudo esperaban pacientemente a que el investigador terminara de hablar antes de responder.