Neurogranina (Ng) es una proteína cerebral relacionada con los mecanismos de la memoria y el aprendizaje. Tras analizar cultivos de neuronas de hipocampo, un equipo de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (centro mixto UAM-CSIC) ha demostrado que la expresión de neurogranina se regula por actividad sináptica, y que esta proteína promueve un aumento sustancial de la densidad sináptica en redes neuronales.

 

Estos resultados, publicados en la revista Molecular Neurobiology, alientan el estudio de neurogranina como diana molecular para el desarrollo de estrategias capaces de prevenir y aliviar déficits cognitivos. Estos déficits coinciden con la pérdida de contactos sinápticos cerebrales que se observan en el envejecimiento y varias patologías neurodegenerativas.

 

“Sabemos que ratones que carecen de neurogranina padecen una discapacidad cognitiva severa, a pesar de que anatómica o fisiológicamente son aparentemente normales. En humanos, niveles bajos de esta proteína se asocian a un elevado deterioro cognitivo”, explica Raquel de Andrés, coautora del trabajo.

 

“Por ejemplo —agrega la investigadora de la UAM— los pacientes de hipotiroidismo congénito no tratado presentan reducciones de hasta el 60% en el contenido de Ng en varias regiones del cerebro y un tipo de retraso mental muy acusado conocido como cretinismo. Otras condiciones en las que el rendimiento cognitivo y los niveles de neurogranina están relacionados son el envejecimiento y la enfermedad de Alzheimer”.

 

En su estudio, los investigadores se sorprendieron inicialmente al encontrar que solo un 10 % de las neuronas en cultivo expresaban niveles adultos de Ng, a pesar de que en el hipocampo más del 90 % de las neuronas piramidales expresan altos niveles de Ng.