Carina (nombre ficticio) está sentada en el patio de su casa, descalza. Juega con una botella plástica con piedras dentro, y esboza una sonrisa, no está consciente de que tiene cuatro meses de embarazo, ni de la violación de que fue víctima.
En su entorno, vecinos y allegados están consternados con la situación, y se preguntan quién pudo abusar de una niña con discapacidad.
Aunque en su acta de nacimiento ella tiene 14 años, nunca ha hablado, la única forma de comunicarse con su entorno es a través de una sonrisa que de vez en cuando esboza en su rostro. Su desarrollo cerebral corresponde a una niña de muy pocos años.
Sus ojos no enfocan directamente a su interlocutor, y sus piernas están permanentemente juntas, así como sus dedos.
Discapacidad
Su madre, a quien llamaremos María (nombre ficticio), no recuerda el diagnóstico clín














