Un conjunto de restos fósiles de hace 240 millones de años, pertenecientes a un arcosaurio, y desenterrados en Tanzania en la década de 1960, han sido formalmente reconocidos como pertenecientes a una especie distinta de todas las conocidas previamente.

 

Esta especie, a la que se le ha dado el nombre de Mambawakale ruhuhu, ha sido el objeto de estudio de una investigación llevada a cabo por el equipo internacional de Richard Butler, profesor de paleobiología en la Universidad de Birmingham en el Reino Unido.

 

Los análisis de los restos fósiles sugieren que el Mambawakale ruhuhu fue un temible depredador.

 

Con una longitud de aproximadamente 5 metros, esta bestia fue uno de los depredadores con mayor tamaño corporal de aquella época.

 

Pero además, y esto resulta muy llamativo, parece tratarse de uno de los miembros más antiguos del linaje evolutivo que acabó desembocando en los animales del orden Crocodilia, que incluye, entre otros, a los cocodrilos actuales.

 

¿Estamos pues ante un eslabón perdido en la evolución de los cocodrilos?