Por causas que en el momento de escribir estas líneas aún se desconocen, el 28 de abril de 2025, poco después de las 12:30, se desencadenó en la península Ibérica y otros puntos del sur de Europa un apagón eléctrico general, que duró muchas horas. La magnitud del apagón lo sitúa como uno de los mayores de la historia.

 

La falta de suministro eléctrico hizo que solo aquellos establecimientos con fuente de electricidad propia de reserva, como por ejemplo hospitales, pudieran seguir disponiendo de suministro eléctrico, aunque en no pocos casos se vivió la situación con el temor de que las horas de autonomía de tales sistemas se agotasen antes de que se restableciera el suministro eléctrico externo.

 

El apagón dejó atrapada en ascensores y trenes a mucha gente, que fue siendo rescatada a lo largo del día. Y, entre otras cosas, también forzó a realizar operaciones de seguridad en centrales nucleares y en algunas fábricas del sector químico.