Ya sea por tradición, por salud y bienestar o por cumplir ese sueño que recompensa toda una vida de trabajo, viajar en la tercera edad es una de las recomendaciones que los expertos en salud mental recomiendan sin rechistar.

De hecho, el llamado turismo gerontológico ya se aplica como una modalidad que requiere de profesionales, infraestructura y ofertas para cumplir las exigencias de un sector de la población que solo procura pasarla bien.

Si eres mayor de edad y piensas viajar, sigue estos consejos y disfruta sin contratiempos del recorrido del viaje y de la estadía.

¿Puedes viajar? Asegurarse de que estás en buen estado de salud para enfrentar el viaje. Un buen chequeo médico y el visto bueno de un profesional de la salud es la primera medida a tomar antes de seguir con los preparativos. Dependiendo del objetivo del viaje y para prevenir cualquier eventualidad: ¿puedes hacer largas caminatas, subir y bajar escaleras, esperar de pie o sentado mucho rato?

Infórmate. Procura obtener la mayor cantidad de información sobre accesibilidad y facilidades específicas de alojamiento que requieres en tu lugar de destino. Toma en cuenta temas como el clima, la seguridad, la situación social del país o de la ciudad que visitas, los cambios de horarios, las costumbres vernáculas, dietas especiales y la disponibilidad de servicios médicos en caso de necesitarlos.

Facilidades de viaje. Pregunta en las aerolíneas sobre los requerimientos a personas que necesitan atenciones especiales, entre ellas las personas de edad avanzada o de movilidad reducida. Iberia, por ejemplo, sugiere obtener una autorización del servicio médico de la aerolínea “si, tanto en tierra como a bordo, requieres una atención especializada, como ocurre a quienes precisan oxígeno con caudal superior a 2l/minuto o cuidados sanitarios durante el vuelo.