El presidente estadounidense Donald Trump ofreció a los aliados de la OTAN un inesperado y cálido abrazo cuando el miércoles concluyeron una cumbre clave, después de haber arremetido contra los socios europeos reprochándoles la falta de ayuda en la guerra contra Irán.

Fue un giro abrupto en cuestión de pocas horas, que ilustró la amplia gama de emociones exhibidas por el voluble líder estadounidense.

«Fue una gran reunión, había mucho amor en esa sala, mucha unidad», dijo Trump a los periodistas tras la reunión a puerta cerrada de 32 jefes de Estado en la cumbre de la OTAN en la capital turca, Ankara.