Sin duda el personaje dominicano que más ha sido representado en la gran pantalla ha sido Rafael Leonidas Trujillo Molina, el dictador que durante 31 años mantuvo un régimen de terror en el país caribeño. Muchos son los actores, nacionales y foráneos, a los que les ha tocado interpretar al tirano.

La fascinación por su figura, la mitología creada a su alrededor y toda la era en la que fue un ser casi omnipresente en todos los aspectos de la sociedad de República Dominicana de 1930 hasta su salida violenta de la escena, ajusticiado la noche del 30 de mayo de 1961, han movido mares de tinta.

Cine de ficción y documental, tanto local como internacional, ha sido producido a partir del infame personaje nacido en San Cristóbal el 24 de octubre de 1891.

René Fortunato, en su serie de documentales sobre la historia del siglo XX en República Dominicana, dedicó tres de ellos al dictador.

En la trilogía “Trujillo: El poder del Jefe”, editados entre 1991 y 1996, y en los que ayudado por material fílmico de la época, narra la trayectoria del tirano, desde su ascenso hasta su caída. Estos trabajos, que llegaron en su momento a las salas de cine, en la actualidad pueden ser adquiridos en DVD.

Otras películas o series de ficción que han tratado el tema de Trujillo no se han limitado a producciones locales y actores de distintas latitudes han encarnado a «Chapita», sobrenombre despectivo por el que se hacía referencia al dictador.

Ejemplo de ello es el estadounidense de ascendencia mexicana, Edward James Olmos, quien lo encarna en “En el tiempo de las mariposas” (Mariano Barroso, 2001), película cuya historia se basa en la novela homónima de la escritora dominicana Julia Álvarez.

En 2003 fue estrenada “El misterio Galíndez”, una película española dirigida por Gerardo Herrero, y basada en la novela “Galíndez”, de Manuel Vázquez Montalbán. En esta cinta, el español Enrique Almirante se metió en la piel de Trujillo, para contar la historia del escritor nacionalista vasco Manuel de Jesús Galíndez, secuestrado por esbirros de la dictadura dominicana en Nueva York, y posteriormente asesinado. Las escenas en las que se representa a Santo Domingo fueron rodadas en La Habana, Cuba. Puede ser vista, aunque con mala calidad, en