La respues­ta simple es, NO. La explica­ción manifies­ta y palpable es que, cuando se elimina­ron los bloqueos, las per­sonas comenzaron a mo­verse más y los infectados comenzaron a transmitir el virus, una gran carga viral comunitaria (es decir, mu­chas personas infectadas asintomáticas), se convier­te en una onda de expan­sión.

Después de un esfuer­zo descomunal de muchos estados, de quedarnos en casa, y eliminar los agrupa­mientos; la mayoría de los estados comenzaron a le­vantar las restricciones a fi­nes de abril o principios de mayo.

Permitir algunas sema­nas para que se desarro­lle la enfermedad lo lleva a principios de junio, cuando los casos comenzaron su pi­co más reciente. En nuestro país, fuimos más lejos, lle­gamos a finales de junio y luego salimos cual caballos descontrolados a volcarnos en una orgía de transmisión desmedida.

Falsamente nos hemos convencido en que esta pandemia ya desapareció, tal vez fruto irrestricto de la negación de una realidad que nos enfrenta a refutar lo que somos culturalmen­te, o tal vez por la necesidad imperante de una econo­mía que nos obliga a pen­sar primero en los bolsillos que en la salud. Esa ha sido la historia de todas las gran­des pandemias, para ello, se ha delimitado que las mis­mas sean manejados con principios básicos: vigilan­cia, interrupción de la trans­misión, y aumento de la ca­pacidad de prevención y tratamiento.

 Guía de respuestas

No obstante, en la prepa­ración para el abordaje de las pandemias debemos ser genéricos, el mundo tiene una guía de cómo respon­der y prepararnos para las mismas, algo en el que los 194 países miembro de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se pusieron de acuerdo: el Reglamen­to Sanitario Internacional (RSI).

El RSI es una guía tanto para la preparación como para la respuesta de emer­gencia y, en gran medida adecuados para su propó­sito. Para resumir una his­toria muy larga, todo lo que el mundo tiene que hacer para estar prepara­do para la próxima vez es implementar esas regula­ciones.

El autor es Robert Paulino-Ramírez
Director del Instituto de Medicina Tropical y Salud Global- Unibe