En las cárceles dominicanas no hay impedimento para que los internos tomen clases escolares. Incluso si no tienen actas de nacimiento, al momento de su apresamiento, se les permite iniciar y luego se gestiona la documentación.
Adquirir la educación básica o secundaria en estos centros es flexible. Aunque el año escolar se inicia en el último cuatrimestre del año, hay casos en que si el interno quiere inscribirse en otro momento, se le permite.
“Si son trasladados por una razón u otra, ese privado de libertad se va con su código educativo y se hace la transferencia sin ningún problema a la escuela del otro centro… Ellos no pierden la docencia”, explicó Frania Navarro, encargada de tratamiento de la Dirección General de Servicios Penitenciarios y Correccionales (DGSPC).














