La miniaturización de tecnologías médicas en el campo de los microsensores electrónicos, los microrrobots y los implantes intravasculares está progresando rápidamente. Sin embargo, este avance se ve frenado por varios obstáculos técnicos. Uno de los más importantes es la dificultad en desarrollar dispositivos de almacenamiento de energía minúsculos pero eficientes que permitan el funcionamiento de microsistemas capaces de funcionar de manera autónoma, por ejemplo, en zonas muy pequeñas del cuerpo humano. Además, estos dispositivos de almacenamiento de energía deben ser biocompatibles dado que se van a utilizar en el cuerpo.

Se ha creado un prototipo de dispositivo de almacenamiento energético que reúne estas propiedades esenciales.

El avance lo ha conseguido un equipo internacional integrado, entre otros, por Oliver G. Schmidt y Yeji Lee, ambos de la Universidad Tecnológica de Chemnitz en Alemania.

Este equipo ha creado los supercondensadores más pequeños de su tipo hasta la fecha, que ya funcionan en vasos sanguíneos artificiales y pueden utilizarse como fuente de energía para un diminuto sistema de sensores destinado a medir el pH.

Este sistema de almacenamiento abre nuevas posibilidades para los implantes intravasculares y los sistemas microrrobóticos de la biomedicina de próxima generación, que podrían actuar en espacios pequeños de difícil acceso dentro del cuerpo humano. Por ejemplo, la detección en tiempo real del pH de la sangre puede ayudar a predecir de manera temprana el crecimiento de un tumor.