Su cuello era tres veces más largo que su torso, pero solo tenía 13 vértebras extremadamente alargadas: el Tanystropheus, un extraño reptil de cuello de jirafa que vivió hace 242 millones de años, era una absurdidad paleontológica. Un nuevo estudio ha demostrado ahora que la criatura vivía en el agua y era sorprendentemente adaptable.
Durante más de 150 años, los paleontólogos se han preguntado sobre el Tanystropheus, su cuello extrañamente largo y si vivía principalmente bajo el agua o en tierra. Un equipo internacional dirigido por la Universidad de Zúrich ha reconstruido ahora su cráneo con un detalle sin precedentes utilizando un tipo de tomografía llamada SRμCT, una forma extremadamente potente de exploración por TAC. Además de revelar aspectos cruciales de su estilo de vida, el análisis también muestra que Tanystropheus había evolucionado en dos especies diferentes.
Los investigadores pudieron reconstruir un cráneo casi completo en 3D a partir de un fósil gravemente aplastado. La reconstrucción revela que el cráneo del Tanystropheus tiene varias adaptaciones muy claras para la vida en el agua. Las fosas nasales están situadas en la parte superior del hocico, como en los cocodrilos modernos, y los dientes son largos y curvos, perfectamente adaptados para atrapar presas resbaladizas como peces y calamares. Sin embargo, la falta de adaptaciones visibles para nadar en las extremidades y la cola también significa que Tanystropheus no era un nadador particularmente eficiente. «Probablemente cazaba acercándose sigilosamente a su presa en aguas turbias utilizando su pequeña cabeza y su cuello muy largo para permanecer oculto», dice el autor principal y paleontólogo de la UZH, Stephan Spiekman.














