Hay series que terminan. Y hay otras que necesitan ser terminadas con precisión quirúrgica porque su universo se volvió más grande que ellas mismas. Stranger Things 5 pertenece a esa segunda categoría: un monstruo narrativo, emocional y estético que exige un cierre que esté a la altura de su propia leyenda. Lo fascinante es que, al escuchar al elenco y a los creadores, uno entiende que esta temporada no pretende simplemente despedirse: pretende explicarse, elevarse y arder.