Nevenka puso su cuerpo al servicio de los deseos de Ismael Álvarez. Cuando no quiso seguir con la relación, el alcalde creyó que tenía derecho sobre él, que su cuerpo tenía que complacerle. Después, Nevenka puso su cuerpo al servicio de todas nosotras, al servicio de la justicia y de nuestra libertad. Nevenka Fernández fue escudo para todas las mujeres sometidas a acoso laboral y acoso sexual, fue la primera en conseguir que se condenase a un político por estos cargos y fue su cuerpo el que recibió los golpes de la revictimización, de la vergüenza, del desprecio de su ciudad, de la prensa y de una sociedad machista convencida de que se lo había buscado ella misma. Álvarez fue condenado a una multa y una indemnización. Nevenka al ostracismo. Él dimitió, pero años después volvió a la política y su pueblo le eligió concejal con el 16,53% de los votos; ella no volvió a conseguir trabajo en España y tuvo que emigrar.

Juan José Millás narró su historia en un libro titulado ‘Hay algo que no es como me dicen: El caso de Nevenka Fernández contra la realidad’, que Icíar Bollaín lleva ahora a la gran pantalla. Además de dirigirla, Bollaín coescribió el guion junto a Isa Campo y en los papeles principales se encuentran Mireia Oriol y Urko Olazabal.