Desde hace mucho tiempo, existe la idea de situar satélites con grandes paneles solares en órbita a la Tierra, donde captarían la energía solar mucho más eficientemente que desde la superficie terrestre y enviar desde ellos la energía obtenida a la Tierra mediante un haz de microondas o un rayo láser. ¿Hasta qué punto es factible este concepto? Un estudio reciente se ha ocupado de evaluar la viabilidad de lo más básico: los propios paneles solares. Estando expuestos a las condiciones del espacio, ¿sufrirán un desgaste económicamente inaceptable?
El estudio lo ha realizado un equipo internacional encabezado por Craig Underwood, de la Universidad de Surrey en el Reino Unido.
La investigación ha contado con la prueba en condiciones reales de un satélite solar de ese tipo, a pequeña escala.
Unos investigadores del Centro de Investigación en Energía Solar de la Universidad de Swansea en el Reino Unido han desarrollado nuevas células solares de telururo de cadmio. Los paneles cubren una superficie mayor, son más ligeros y proporcionan mucha más energía que los paneles solares convencionales. Además, no son caros de fabricar.
El equipo del proyecto también diseñó instrumentos que midieron el rendimiento de esos paneles solares en órbita. El propio satélite se diseñó y construyó en el Centro Espacial de Surrey.














