En República Dominicana, algo está cambiando silenciosamente en miles de hogares: los animales de compañía han dejado de ser vistos como simples mascotas para convertirse en miembros reales de la familia.
Perros y gatos hoy ocupan espacios emocionales profundos, acompañan rutinas, alivian soledades y construyen vínculos que trascienden lo tradicional. Sin embargo, en períodos como la Semana Santa, esa relación se pone a prueba.














