Durante décadas, los astrónomos se han preguntado si nuestro Sol ha tenido encuentros cercanos con otras estrellas a lo largo de su historia en la Vía Láctea. La idea no es descabellada: la galaxia es un entorno dinámico donde los astros orbitan alrededor del centro galáctico, cruzándose en trayectorias que, en ocasiones, los acercan peligrosamente.
¿Qué significa un encuentro estelar cercano?
En astronomía, un encuentro cercano se define como el paso de una estrella relativamente próxima al Sistema Solar, a una distancia de fracciones de año luz. Aunque suene lejano, un paso a menos de 1 año luz podría alterar la nube de Oort —ese vasto reservorio de cometas que rodea al Sol— y generar consecuencias visibles en forma de lluvias de cometas en la Tierra.
Evidencias de encuentros pasados
Gracias a los datos de la misión Gaia de la Agencia Espacial Europea, los astrónomos han podido rastrear con gran precisión el movimiento de millones de estrellas cercanas. Uno de los hallazgos más relevantes fue el de la estrella de Scholz, que hace unos 70.000 años pasó a tan solo 0,8 años luz del Sol, atravesando probablemente la periferia de la nube de Oort.
Aunque ese acercamiento no afectó directamente a la estabilidad de los planetas, sí pudo haber enviado cometas hacia el interior del Sistema Solar. Es uno de los ejemplos más claros de que los encuentros estelares no son una mera hipótesis, sino una realidad documentada.














