Wellington Martínez
NECESITO UN EMPLEO. La periodista Leomaris Franco el día de ayer, sin andar buscándola, retrató una de las más crueles e invisibles realidades de nuestro país y en especial de nuestro municipio San Cristóbal, la generalizada situación de desempleo.
Nuestra gente está viviendo la cruda miseria, jóvenes que no pueden estudiar porque no tienen para los gastos, madres y padres desesperados porque no encuentran de qué comer porque no tienen empleo y viven en la sobrevivencia, y adultos mayores sin ingresos, sin pensiones y sin esperanzas de ser vistos como posibles aceptables en un trabajo.
A esa realidad amplia de desempleo se le suma la indignidad del 80% de los que trabajan que ganan menos de RD$ 20,000.00 pesos al mes, siendo en su mayoría de menos de RD$ 14,000.00 pesos mensuales. La mayoría del pueblo Dominicano trabajador tiene un salario que no le alcanza para la canasta básica. La política del buen vivir que en países sudamericanos se ha visto como la posibilidad de que un trabajador con su salario pueda cubrir la canasta básica, pueda tener techo, pagar servicios, transportarse, ahorrar y poder vacacionar, eso está muy muy lejos de nuestra realidad. Los dominicanos estamos sobreviviendo.
Desde mi punto de vista esa miseria ha sido programada, desde la política de la fundida de Balaguer hasta el día de hoy, no ha existido un enfoque serio de resolver el problema del desempleo, lo que ha existido son estrategias para mantener a la gente sobreviviendo en la miseria y siendo presa de la clientela política que arman los partidos para mantener el poder.
En contraste con esa realidad, tenemos unos legisladores en el congreso consumiendo millones de pesos cada mes en privilegios del congreso. Tenemos un gobernador del banco Central que nos cuesta casi 2 millones de pesos al mes. Tenemos los ayuntamientos haciendo contratos de obras en las comunidades a las que funcionarios les mochan su tajada para poder pagarle a los ingenieros y luego quedan las obras en mal estado porque la corrupción así lo determina.
De la miseria de nuestro pueblo se aprovechan los perversos, y un empleo se convierte en un privilegio. De esa miseria hay dirigentes del gobierno, como en el caso del Municipio de Cambita (que le ofrece empleo a una joven siempre y cuando se vaya a la cama con él). De esa miseria se está haciendo un funcionario que gestiona un empleo a una persona bajo la condición de que debe darle el 30% mensual del salario.
Otros jóvenes consiguieron empleo en el gobierno y tienen 4 meses trabajando sin que les paguen.
La corrupción política es la que ha llevado el país a esa miseria. Si nuestros gobiernos se dedicarán a gobernar y no a robar, se podría encaminar una política con el sector privado para empleos dignos. Pudiéramos tener en los municipios empresas cooperativas de reciclaje y no el negocio con las empresas recolectoras de basura. Pudiéramos crear riquezas y trabajos dignos industrializando frutos como el mango, el tamarindo, la pera criolla, el cacao y muchos otros más.
Y para colmo, en el municipio de San Cristóbal se ha destruido toda fuente de empleo por políticos que han buscado sus tajadas vendiendo los bienes públicos. Lo último fue el mercado que lo querían destruir acabando así a miles de pequeños comerciantes, en una acción de ponerle un telón a la pobreza de nuestra gente.
Esto se se aguanta más, es insoportable tanta desigualdad. Aún así el gobierno viene pronto a hablarnos de reforma fiscal, y les apuesto, que la misma será para sacrificar más el bolsillo de los que menos tienen.
En el país administrado por ricos, los pobres pagan las cuentas. SAN CRISTOBAL: NECESITO UN EMPLEO.














