En esta comunidad ubicada en la falda de la Cordillera Central, entre lomas y frío, se celebra todos los años en este mes de marzo la fiesta en honor a san Benito de Palermo, único lugar en la República Dominicana donde existe la devoción a este santo.

Los ramos multicolores en su honor, que se colocan en el techo de la ermita, comienzan a elaborarse a partir del mes de noviembre del año anterior por las mujeres devotas que finalizan el proceso en el mes de marzo, que es cuando empiezan las novenas, hasta el día 31.

Más de quince mujeres se colocan cada tarde en la ermita para ir pegando con el almidón de harina las cajas revestidas de papel vejiga y secarlas al sol por tres días. Ya secas se inicia el dobla