Cincuenta años atrás el dominicano consumía con deleite pollo, cerdo, res, chivo, pavo, pato, guinea y otras carnes, todas criollas, cocinadas con aceite de maní o manteca animal, de producción nacional.
Esos tiempos quedaron atrás. Ahora se consume mayormente carne importada.
El pollo y huevo ‘gringos’ se han vuelto tan aceptables que cualquiera puede pensar que viene desde los taínos, porque los criollos no los quieren ni en la zona rural.
Los supermercados y restaurantes están repletos de cerdo, pavo, partes de res, embutidos, quesos y grasas importadas.
La producción nacional de maní fue quebrada deliberadamente en 1980 por funcionarios y comerciantes, precisamente cuando se introdujo al país la peste porcina africana, que acabó con la población total de cerdos criollos.














