Hay composiciones que tienen estatus de culto; la canción «Pedro Navaja» de Rubén Blades es una de ellas. En 1978, el panameño creó la versión latinoamericana del personaje Mackie Messer de «La ópera de los tres centavos» de Bertolt Brecht, aunque si hubiera sido por los jefes de la discográfica de salsa neoyorquina Fania Records, esta canción, sobre un gángster, una prostituta y un borracho, jamás se habría publicado.
«Me dijeron que estaba loco. La canción era un desastre y nadie compraría el disco», declaró Blades en una rueda de prensa años después. Las emisoras de radio tampoco estaban entusiasmadas: «Pedro Navaja» sonaba más bien a cuento y no era necesariamente apta para bailar. A pesar de los malos augurios, la canción se convirtió en un gran éxito y consolidó la reputación de Blades como uno de los grandes de la salsa.
Ruben Blades con la banda Roberto Delgado & Orchestra durante los premios Latin Grammy 2017. Ruben Blades con la banda Roberto Delgado & Orchestra durante los premios Latin Grammy 2017.
Blades ha logrado una exitosa carrera musical con 22 premios entre Grammys y Grammys Latinos.Imagen: James Atoa/newscom/picture alliance
La influencia de la abuela en el carácter de Blades
Rubén Blades Bellido de Luna nació el 16 de julio de 1948 en Ciudad de Panamá y creció en el barrio de San Felipe. De padre colombiano, jugador de baloncesto y percusionista, y de una cubana, pianista, Blades tuvo siempre la música muy presente. Pero fue por su abuela de donde forjó su vena rebelde contra las injusticias. La familia no tenía mucho dinero, pero cuando una vez la revista Rolling Stone le preguntó si eran pobres, ella misma respondió: «Pobre de verdad es el que no tiene mente ni conciencia».
El músico tenía sólo 17 años cuando escribió la canción «Pablo Pueblo», la historia de un obrero que vuelve cansado cada noche a su pobre casa y nunca sale adelante. El adolescente puso así sobre el papel lo que le tocaba vivir cada día en su barrio. De hecho, decidió hacerse abogado para crear una sociedad más justa.
Partida hacia Estados Unidos
Cuando Rubén iba a la universidad, el general Omar Torrijos estaba en el poder en su Panamá natal. Para algunos, el «Líder Máximo de la Revolución Panameña»; para otros, un dictador. Los padres de Blades huyeron a Estados Unidos, y su hijo continuó sus estudios a principios de los años setenta.
Allí, no obstante, esperaba hacer carrera como músico. Al fin y al cabo, nunca había dejado de cantar y escribir letras, aunque sólo fuera por afición. Así que Blades llamó a la puerta de la renombrada discográfica Fania Records de Nueva York, donde consiguió trabajo por 125 dólares a la semana, pero no como músico, sino en la sección de correos. Pero entonces la casualidad acudió a su rescate: en la banda de Ray Barretto, un conocido percusionista de jazz latino, el cantante había abandonado el grupo y Blades fue su sustituto.














