“Si tuvieras que buscar una palabra en el diccionario para definir a Ronel Blanco, esta sería perseverancia”.

De esta manera lo reveló Román Ocumarez, el scout que lo firmó en el 2016 cuando el hoy histórico lanzador de los Astros contaba ya con 22 años, ya muy distante de la exigente edad de los 16 que desde hace varias décadas impera en el sistema de firmas internacionales.

El hambre de alcanzar una firma para el profesionalismo lo había hecho cambiar varias veces de posición, a sus brazos, hombros y espalda se le agotaban las fuerzas de realizar tantos tryout y por si fuera poco uno de sus principales “amiguitos” durante el proceso tenía por nombre Julio Rodríguez, el hoy estelar de los Marineros, quien en su caso llegó al mundo con un talento de