Unos robotistas de la NASA y de entidades colaboradoras han estado desarrollando y poniendo a prueba un sistema de inteligencia artificial que permite a robots de distintos tipos ayudarse mutuamente, aportando cada cual sus habilidades particulares, para lograr así que el resultado de este trabajo en equipo planificado sin ayuda humana sea igual de bueno o más que si hubiese sido dirigido por humanos.
En la exploración de otros mundos, grupos de robots como este podrían llevar a cabo su misión más eficientemente, enviar a la Tierra más datos sobre lo explorado y realizar descubrimientos científicos mucho más rápido, en comparación con los robots que actúan por separado y bajo órdenes dictadas por humanos.
En unos terrenos del Instituto del Transporte del Virginia Tech (Instituto Politécnico y Universidad Estatal de Virginia) en la ciudad de Blacksburg, Estados Unidos, tres robots con inteligencia artificial han trabajado en equipo, coordinándose entre ellos, sin ayuda humana alguna, en misiones comparables a las de exploración de mundos como Marte. Y los robotistas al cargo del proyecto han evaluado la capacidad de dicha flota para actuar como un equipo científico independiente.
Al inicio de cada prueba, se asignaba a uno de los robots (un dron) la tarea de seleccionar un sitio de interés basándose en los objetivos científicos iniciales proporcionados por expertos humanos. El dron, al poder cubrir volando una extensa área, podía encontrar más fácilmente sitios de interés.
A continuación, el sistema de programación de la flota sopesaba los riesgos frente a los posibles beneficios científicos y determinaba qué miembro robótico del equipo era el más adecuado para realizar la investigación.
Mientras ejecutaba su plan, la flota supervisaba continuamente la presencia de peligros en el entorno y reevaluaba su estrategia para adaptarse a lo revelado por la nueva información.














