Es difícil vigilar las aguas de lugares remotos. Las embarcaciones pueden tardar mucho tiempo en llegar a ellas, mientras que las aeronaves no pueden permanecer allí durante períodos prolongados.
A fin de cubrir ese vacío logístico, unos robotistas han ideado una nueva clase de robot, inspirado en la naturaleza. Liberado en el aire, planea hasta posarse en la superficie del agua. Una vez sobre ella, se endereza del modo idóneo y entonces sus alas pasan a realizar la función de velas, con las cuales el robot puede navegar mediante la fuerza del viento.
El equipo responsable de este nuevo modelo de robot, llamado ALBATROSS, por las siglas en inglés de “Airborne Lander with Buoyant AuToROtating Sailing Sensor”, lo encabeza Shane Kyi Hla Win, de la Universidad de Tecnología y Diseño de Singapur (SUTD).
ALBATROSS está diseñado para operar en zonas acuáticas remotas, durante periodos de semanas, sin pausas de mantenimiento ni similares.
Un componente clave de ALBATROSS lo constituyen sus velas de ala rígidas, diseñadas para cumplir dos funciones: frenar su caída a través del aire y, posteriormente, propulsarlo sobre el agua. Esto elimina la necesidad de un paracaídas o un mecanismo de aterrizaje independiente.
Durante el descenso, las alas autorrotan de forma pasiva (al estilo de una semilla de arce), frenando y estabilizando el robot antes de que toque el agua. Una vez sobre la superficie del agua, esas mismas alas actúan como velas, aprovechando el viento para desplazar al robot. Un timón inspirado en la cola de los peces facilita la maniobrabilidad.














