Robert Wallyn Espinal Fabián, una de las víctimas de la discoteca Jet Set, es recordado por sus allegados como un padre dedicado a su familia.

Alegre, carismático, guiado por valores y con el compromiso de asumir las responsabilidades de la vida con la seriedad que lo caracterizaba, es como hoy es definido por sus deudos.

Tenía 53 años y era trabajador independiente. Su hijo Ronnal, con quien mantenía una relación cercana, lo define como el vivo ejemplo de la frase “haz el bien y no mires a quién” por siempre buscar la forma de ayudar a los demás sin esperar recibir nada a cambio.