Aunque el proyecto de una reforma fiscal por parte del Gobierno era crónica de una muerte anunciada, para el sector turismo su contemplación para minimizar o eliminar los incentivos que recibe del Estado, resultó ser una “desagradable sorpresa”.

Así lo externó Ernesto Veloz, presidente de la Asociación de Hoteles y Proyectos Turísticos de la Zona Este (Asoleste), quién además dijo que el sector en general lamentaría y sentiría de forma negativa la eliminación del mismo, pues a lo que se aspira es que sea una reforma de consenso, que se puede mejorar, hacer ajustes, reducir algunas cosas, “pero no que se eliminen los incentivos porque sería un mal mensaje que el Estado estaría enviando de que está cambiando las reglas del juego”.