República Dominicana tiene 21 árbitros con gafete FIFA. La cifra, por sí sola, podría pasar inadvertida. Sin embargo, adquiere una dimensión distinta cuando se compara con otras disciplinas de mayor arraigo en el país.

Mientras el baloncesto dominicano cuenta con menos de una decena de árbitros certificados por FIBA y el béisbol necesitó décadas para colocar a su primer oficial en las Grandes Ligas, el fútbol, un deporte cuya liga profesional apenas tiene 11 años de existencia, ha logrado desarrollar una generación de jueces capaz de abrirse paso en algunos de los escenarios más importantes del planeta.