Investigadores de la Universidad de Cádiz, la Autónoma de Madrid, y el grupo Inmunonutrición del CSIC (España) han demostrado que los niños y adolescentes con pantallas en el dormitorio pasan más momentos sentados o tumbados y dedican menos tiempo a estudiar. Ésta es una de las conclusiones de un trabajo donde han configurado un mapa preciso de las condiciones del entorno de las familias para determinar qué aspectos pueden intervenir en esta actitud.
Los expertos han analizado variables como el número de televisores en casa, los medios de comunicación dentro de la habitación o tener disponibles juegos que propicien la actividad física como factores que predominan en la adquisición de hábitos más o menos saludables. Por otra parte, han confirmado que los jóvenes con un mayor número de dispositivos electrónicos en el hogar dedican más tiempo a actividades de pantalla y menos tiempo al estudio.
Las investigaciones han incluido a casi mil seiscientos jóvenes entre 9 y 18 años a los que se les ha medido la actividad física a través de un acelerómetro durante una semana. En el artículo ‘Environmental correlates of total and domain-specific sedentary behaviour in young people. The UP&DOWN study’ publicado en la revista European Journal of Sport Science los expertos muestran la imagen global de los hábitos juveniles según distintos parámetros. Por ejemplo, disponer de jardín en casa hace que los chicos naveguen menos por internet. Tener un vecindario que consideran favorable hace que las chicas jueguen menos a videojuegos. Sin embargo, el disponer de pantallas en el dormitorio provoca que ambos géneros dediquen menos tiempo a actividades educativas.














