La crisis de los privados de libertad en “La Carcelita” de Santiago, ahora se ha mudado a los destacamentos policiales de Santiago.

El encierro comienza mucho antes de que un juez conozca una medida de coerción.

Detrás de barrotes oxidados, entre calor sofocante, malos olores y celdas saturadas, decenas de personas permanecen retenidas durante días y hasta semanas esperando una audiencia que, según establece la ley, debe celebrarse en un plazo máximo de 48 horas.