Con el inicio de un nuevo siglo también comenzaba una nueva etapa en la vida del joven veinteañero Rafael Alcides Bobadilla (Rafa Boba). Una carrera como humorista en la televisión se asomaba sin saber que era poseedor de una gracia natural para hacer reír y de un talento extraordinario para la imitación.
Rafa llevaba apenas unos meses viviendo en la capital. Atrás había dejado en San Francisco de Macorís su inclinación por el sacerdocio y sus divertidos años de adolescencia.
En Montecristi, en donde nació, vivió junto a su madre hasta los 15 años, toda una infancia llena de sueños, carencias económicas, pero de mucha risa.
A la capital llega detrás de su no














