Las fuerzas policiales que formarán parte de la misión multinacional de apoyo a la seguridad en Haití emprenden viaje hacia un país que encontrarán sumido en un crítico deterioro del clima de seguridad y que agoniza a causa de la violencia.
Las bandas armadas controlan la mayor parte de la región metropolitana de Puerto Príncipe, causando estragos día y noche, ante la falta de respuesta de las autoridades.
El clima de inseguridad se remonta a hace más de seis años y se deterioró aún más en 2021 con el asesinato del presidente Jovenel Moise en su residencia privada.
El poder de las bandas
Actualmente las carreteras nacionales están ocupadas por pandilleros que instalan peajes, las comisarías de policía son destruidas por las bandas y poblaciones enteras viven bajo el dominio de unos grupos armados que pretenden sustituir a las autoridades del Estado.














