El aeropuerto JFK de Nueva York, principal puerta de entrada a Estados Unidos, está inmerso en una profunda remodelación con la construcción de nuevas terminales, puentes, carreteras e infraestructuras mientras sigue funcionando con normalidad.
Es un «caos organizado», dicen a la AFP responsables de este megaproyecto de 19,000 millones de dólares que pretende dotar a la capital financiera del país y meca del turismo de unas instalaciones del siglo XXI para hacer frente al aumento de pasajeros.
«Es el proyecto más complejo en el que he trabajado», asegura Gina Bigler, ingeniera jefe de construcción del Programa de Reurbanización del JFK, destinado a modernizar este aeropuerto coincidiendo con el Mundial de Fútbol 2026, cuya final se jugará en el MetLife Stadium de East Rutherford, en el vecino estado de Nueva Jersey.














