La capacidad de la Armada de Estados Unidos para construir buques de guerra de menor costo capaces de derribar misiles lanzados por los rebeldes hutíes en el Mar Rojo depende en parte de un trabajador de 25 años que anteriormente fabricaba piezas para camiones de basura.
Lucas Andreini, soldador de Fincantieri Marinette Marine, en Marinette, Wisconsin, se encuentra entre los miles de trabajadores jóvenes que han recibido capacitación patrocinada por el empleador en todo el país al tiempo que los astilleros batallan para contratar y retener empleados.
La escasez de mano de obra es uno de los innumerables desafíos que han provocado retrasos en la producción y el mantenimiento de buques en un momento en que la Armada enfrenta amenazas globales en expansión. Combinado con prioridades cambiantes de defensa, cambios de diseño de último momento y sobrecostos, ha colocado a Estados Unidos detrás de China en el número de barcos a su disposición —y la brecha se está ampliando.
La construcción naval de la














