Se sabe que algunos cambios en las hojas de los árboles pueden indicar cuándo un volcán cercano se está volviendo más activo y podría entrar en erupción. Esto, que puede resultar complicado de percibir sobre el terreno, puede captarse fácil y claramente desde el espacio, a juzgar por las conclusiones a las que se ha llegado en un nuevo estudio.

 

Este estudio es fruto de una colaboración entre la NASA y el Instituto Smithsoniano, ambas instituciones en Estados Unidos

 

A medida que el magma volcánico asciende a través de la corteza terrestre, libera dióxido de carbono y otros gases que suben a la superficie.

 

Los árboles que absorben este dióxido de carbono se vuelven más verdes y frondosos.

 

Estos cambios son visibles en imágenes captadas por satélites de la NASA y otras organizaciones como por ejemplo el Landsat 8.

 

Un reverdecimiento sutil pero consistente en una zona extensa alrededor de un volcán en una fotografía tomada desde un satélite podría ser una señal de alerta de erupción inminente.