Un nuevo análisis de lecturas químicas de una roca hechas en Marte por un instrumento científico a bordo del robot Curiosity revela la presencia de sustancias orgánicas que podrían tener un origen biológico.

 

El instrumento en cuestión es el SAM3, cofinanciado por el CNES (la agencia espacial francesa). El Curiosity, de la NASA, explora la superficie de Marte desde su llegada al planeta en 2012.

 

El nuevo análisis de datos lo ha realizado un equipo internacional encabezado por Caroline Freissinet, del Laboratorio de Atmósferas y Observaciones Espaciales, dependiente de la Universidad de la Sorbona, la de Versalles, la de París-Saclay y el Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS), en Francia todas estas instituciones.

 

El Curiosity ya detectó anteriormente en rocas sedimentarias del cráter Gale varias clases de compuestos orgánicos con estructuras químicas complejas.

 

En el nuevo estudio, Freissinet y sus colegas han identificado la presencia en una roca marciana de las moléculas orgánicas más complejas de entre todas las detectadas en el Planeta Rojo. Concretamente han detectado decano (C10H22), undecano (C11H24) y dodecano (C12H26).

 

La roca en cuestión es la que recibió el nombre de Cumberland. En su día, el Curiosity usó su taladro para perforarla y extraer una muestra de su interior.