Cuando contaba con apenas cuatro años, Albert Einstein recibió un obsequio que tendría para él un gran impacto. El pequeño Einstein, que llegó a convertirse en el científico de más renombre del siglo XX, recibió una brújula, y aquel instrumento lo dejó tan fascinado que dio inicio a su atracción por la física.
Como muestra la anécdota, la curiosidad científica se puede despertar a muy temprana edad, y una excelente herramienta para conseguir este objetivo es un juguete STEM (siglas en inglés para ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), un tipo de juego educativo concebido para que niños y niñas desarrollen habilidades relacionadas con esas ramas del saber.
Así lo indica el profesor Ender Araújo, coordinador de tecnología del Liceo Científico Dr. Miguel Canela Lázaro. El educador considera que este tipo de juguetes “puede entusiasmar profundamente a un niño”, debido a que “incentiva la curiosidad científica y natural” del menor.
Y se trata, recuerda Araújo, de una poderosa arma de enseñanza: “Jugar mientras hay un desafío intelectual es una de las mejores estrategias de aprendizaje”.
DEMANDA E IMPORTANCIA
Manuel Arias funge como supervisor de la sucursal principal de El Mundo del Juguete, donde disponen de alternativas STEM como microscopios, juguetes armables y kits de laboratorio.
El dependiente comenta que los juguetes educativos, que además de entretener potencian habilidades específicas en los niños, siempre tienen alta demanda. Entre ellos se encuentran los artículos de la categoría STEM.
Si bien carros, muñecas y bicicletas encabezan la lista de los favoritos de siempre, Arias dice que los padres con frecuencia procuran añadir a su compra algún juego que impacte el aprendizaje de sus hijos, en este caso en el área de las ciencias, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas.














