Las emociones que en los humanos despiertan los robots están siendo investigadas a fondo desde hace unos años. Cada vez interaccionamos más con robots y esta tendencia pasará en muchos casos desde el contacto superficial con aspiradoras robóticas domésticas y brazos robóticos de factoría a una relación estrecha con asistentes personales e incluso robots de compañía, sin mencionar a los androides que tarde o temprano serán virtualmente indistinguibles de las personas de carne y hueso.

 

En un estudio reciente sobre conducta humana, realizado en buena parte mediante realidad virtual, se ha descubierto que los humanos somos capaces de sentir vergüenza ajena cuando observamos a robots sufriendo situaciones embarazosas.

 

El equipo que ha llevado a cabo el estudio incluye a Harin Hapuarachchi y Michiteru Kitazaki, de la Universidad Tecnológica de Toyohashi en Japón.

 

En los experimentos de la investigación, se expuso a los sujetos de estudio a una serie de entornos de realidad virtual donde avatares de humano y de robot vivían situaciones que no eran embarazosas y otras que sí lo eran.

 

Las reacciones de los sujetos de estudio se determinaron por lo que manifestaban en un cuestionario estandarizado y también mediante mediciones fisiológicas.

 

La tendencia general fue sentir vergüenza ajena por un robot casi igual que por un ser humano, cuando uno y otro sufrían situaciones embarazosas como por ejemplo chocar contra una puerta automática por no abrirse esta del modo esperado, en una sala llena de gente, llamando así la atención de todo el mundo.