Decía el líder y activista sudafricano Nelson Mandela que la educación es el arma más poderosa que podemos usar para cambiar el mundo. ¡Cuánta razón! Es capaz de impulsar el crecimiento y el desarrollo colectivo, la innovación, el pensamiento crítico, la conciencia ciudadana, la responsabilidad medioambiental. Asimismo, contribuye a reducir desigualdades y permite la generación de conocimiento de impacto, lo que propicia las transformaciones económicas, sociales y tecnológicas que necesitan nuestras sociedades. Todo esto a la vez que proporciona a los nuevos profesionales las herramientas que necesitan para su desarrollo personal y para navegar con éxito los cambios constantes del mundo en el que vivimos.
¿Pero cómo puede una universidad garantizar que su formación sea capaz de generar esas transformaciones? “En el panorama educativo actual, las universidades líderes en innovación desempeñan un papel crucial en la formación de profesionales capaces de enfrentar los desafíos del siglo XXI”, afirma la doctora Teresa Guzmán, directora del Decanato de Innovación Educativa de Unibe.
La institución ha asumido el propósito de convertir la educación en una experiencia innovadora y transformadora, que asegure el desarrollo de las personas y fomente una ciudadanía comprometida local y globalmente. Su misión es fomentar un liderazgo que impacte de manera positiva la sociedad, y para esto, explica Guzmán, se apoya en varios pilares fundamentales:














